La navaja es un molusco bivalvo. Sus valvas son de un color amarillento con manchas parduzcas y grisáceas, muy brillantes, alargadas, y con una cierta curvatura, alcanzando una longitud entre los 7 y los 15 cm. Las navajas de las Rías Gallegas habitan fondos marinos de reducida profundidad y arenosos. Permanecen bajo la superficie de la arena donde excavan agujeros verticales que pueden alcanzar hasta los 50 cm de longitud. Se desplazan por esos orificios los para captar y filtrar el plancton que les sirve de alimento. Estos agujeros asoman a la superficie del fondo arenoso y, de esta manera, los buceadores las localizan.
En Galicia, los buceadores recogen las navajas una a una. Las inmersiones son en apnea o a través de una manguera que se les suministra aire a los buzos desde la superficie. También tienen limitada la cantidad diaria máxima que pueden recoger, unos 15 kg por buceador, y éstos pueden sumergirse unos 210 días al año, ya que en los meses de febrero y marzo hay un paro biológico.
Las navajas gallegas se caracterizan por su bajo contenido en grasas y su bajo aporte calórico. Su consumo está especialmente recomendado como parte de una dieta sana y equilibrada. Además aportan ácidos grasos esenciales que ayudan a reducir el riegos de enfermedades cardiovasculares. Las navajas son ricas en yodo que es un mineral indispensable para el buen funcionamientos de la glándula tiroides.
Una vez compradas y limpias, hay que cocinarlas el mismo día o, como mucho, al día siguiente.
