Al igual que pasa con el jamón ibérico, a la hora de despiezar el bonito del norte no hay nada que se desperdicie. Pero hay una parte que es sin duda la más codiciada por su increíble textura y calidad. Nos estamos refiriendo a la ventresca, una pieza de característica forma triangular que como su propio nombre indica se encuentra situada en el vientre.
La ventresca tiene unas características excepcionales que las hacen únicas, como una proporción mayor de grasa que le da un sabor más intenso pero a la vez delicado. Su textura es muy tierna, suave y con una jugosidad que se deshace en la boca, un auténtico placer para los paladares más exquisitos.
Al tratarse del corte más cotizado del bonito del norte, su precio también es más elevado, por lo que te prevenimos para que no te lleves un susto. La experiencia no obstante merece la pena, ya que pocos alimentos son tan sabrosos y beneficiosos para nuestra salud.
En este último punto tenemos que destacar su alto contenido en proteínas y ácidos grasos poliinsaturados, dos elementos que son esenciales para prevenir las enfermedades del corazón, así como fósforo, vitaminas y otras sustancias como la tiamina o niacina.
